Las Sinsombrero

La sesión del lunes, 6 de febrero, estuvo dedicada a Las Sinsombrero, nombre por el que son conocidas un grupo de mujeres pensadoras y artistas españolas pertenecientes a la generación del 27 nacidas entre 1898 y 1914. El nombre responde al gesto rebelde de quitarse el sombrero en público que protagonizaron Maruja Mallo, Margarita Manso, Salvador Dalí y Federico García Lorca en la Puerta del Sol de Madrid.



Hicimos un repaso por la vida y la obra de las componentes del grupo. Y trabajamos en torno a unos textos de los que dejamos aquí unas muestras como el poema "Búscame en ti" de Ernestina de Champourcín o "De qué trigal malherido" de Concha Méndez

Búscame en ti

Búscame en ti. La flecha de mi vida
ha clavado sus rumbos en tu pecho
y esquivo entre sus brazos el acecho
de las cien rutas que mi paso olvida.
Despójame del ansia desmedida
que abrasaba mi espíritu en barbecho.
El roce de tus manos ha deshecho
la audacia de mi frente envanecida.
Navegaré en tus pulsos. Dicha inerte
del silencio total. Ávida muerte
donde renacen, tuyos, mis sentidos.
Ahoga entre tus labios mi tristeza,
y esta inquietud punzante que ya empieza
a taladrar mi sien con sus latidos

De qué trigal malherido

¿De qué trigal malherido
te fueron a levantar
mi pobre ángel caído?
¿Acaso era tu destino
ir tan lejos a acabarte
y por eso tanta risa
tenías cuando marchaste?
¿Era la cita en Castilla
y esa noche castellana
para acogerte en sus brazos
a esa hora te esperaba?
¡Qué ajena estaba mi vida
a que tu vida marchaba
en un viaje de ida
sin más vuelta ni más nada!.

Las Sinsombrero es un proyecto transmedia que cuenta con una web con muchos recursos para conocer a este grupo espléndido de mujeres.
El proyecto parte del documental y de la investigación recogida en el libro "Las Sinsombrero" de Tania Balló. En la web encontramos la siguiente información al respecto:

En España, el año 1927 está asociado a la generación de artistas e intelectuales más fecunda del siglo XX. La denominada Generación del 27 se ha convertido en una de las marcas artísticas más reconocidas que identifica un momento crucial (1923-1936) en la historia cultural y social del país. El hecho de formar parte de esta Generación ha permitido que sus integrantes oficiales, entre los que se encuentran Federico García Lorca, Luís Buñuel, Salvador Dalí, Rafael Alberti o Luis Cernuda, hayan gozado de popularidad y hayan sido objeto de atención nacional e internacional.

Pero este reconocimiento solo existe hacia ellos, aunque en esta explosión creativa también había mujeres: surgió la que fuera la primera generación de mujeres que entró sin complejos en el mundo artístico.

Mujeres de gran talento, que compartieron entre ellas amistad, reflexiones y vivencias y que influyeron de forma decisiva en el arte y pensamiento español y, en algunos casos, debido a su producción en el exilio, en los estilos y géneros de artistas internacionales. La Guerra Civil supuso el fin de esa Generación, pero en el caso de ellas supuso también su condena al olvido.

Reconstituida la democracia, los nombres de sus colegas fueron recuperados y ensalzados, mientras que los de ellas permanecieron en silencio, perdiendo su lugar, de pleno derecho, dentro del relato oficial de la Generación del 27 y por consiguiente en la historia. María Teresa León, Ernestina de Champourcín, Rosa Chacel, Concha Méndez, Josefina de la Torre, María Zambrano, Maruja Mallo y Marga Gil Roësset son una representación de estas creadoras.




Propuestas de escritura

Escribe un texto homenaje a estas mujeres o a alguna de ellas en particular.


Y estos son algunos de los trabajos recibidos hasta ahora:

Las Sinsombrero
No las conocía, ni siquiera había oído hablar de ellas. “Las Sinsombrero”. Sentí una gran curiosidad, ¡vaya nombrecito! Y, cuando supe quiénes eran, qué hacían, qué pretendían, “ ….Quitarnos el sombrero porque decíamos parece que estamos congestionando las ideas…..” sentí admiración, ¡eso sí que era ponerse el mundo por montera!, ¡desafiar, rebelarse! ¡qué bueno el testimonio que nos deja Maruja Mallo! “…Y salían al balcón a ver si era verdad que yo no llevaba sombrero llevando abrigo de nutria!” ¡Bien por ti, bien por Margarita Manso que te acompañaba! Y bien y, gracias a todas vosotras que luchasteis por abrir las puertas a las que vinimos detrás, no ya como poetas, sino como mujeres.

Vuestra vida y vuestra obra ha sido intensa y profunda, pero hoy sólo he visto una pincelada de ella, con calma hay que recrearse con vuestra poesía.

Acabo de leer Mapas: Los mapas de la escuela,/ todos tenían mar,/ todos tenían tierra./ ¡Yo sentía un afán/ por ir a recorrerla!../Soñaba el corazón/con mares y fronteras,/ con islas de coral/ y misteriosas selvas…/. Soñaba el corazón…/¡Oh, sueños de la escuela! Gracias Concha Méndez, me has hecho recordar ¡Mis sueños de la escuela!

Mi reto es conoceros.

Inés Izquierdo Pérez
Grupo A


Cómo te amo, mi rojaza!
(El 14 de diciembre de 1988, quince personas despidieron en un cementerio de Madrid a María Teresa de León. Enferma de alzheimer, pasó sus últimos años de vida en una residencia a las afueras de Madrid)

Victoria está de mal humor. Es lunes, llueve, comienza su cuadrante de tarde para las próximas dos semanas y eso la tiene irritada. Se ha pasado la mañana en la biblioteca preparando los exámenes que tan mal lleva. Mas tarde, marcha rápido a casa para preparar la comida. Al llegar, Alberto la recibe tumbado en el sofá viendo la televisión, el salón hecho un desastre. “Hola Vicky” le dice sin dejar de mirar la tele. Al poco se levanta e Intenta darle un beso, pero de aperitivo, se lleva cobra.

Han comido rápido, ensalada con atún, filetes de lomo con patatas. Han discutido como siempre por quien se lleva el coche. A regañadientes Alberto lleva a Victoria a la residencia y la recogerá a las 23.00, cuando salga. Un beso rápido, desgana de despedida, desgana de bienvenida, y cada uno a lo suyo.

Victoria saluda con mala cara a sus compañeras, y hacen el cambio de turno. Le explican cómo ha ido la mañana. Que Julián se ha caído al levantarse y se ha hecho una brecha en la frente. Que ha llamado la hija de Julia, “que vendrá a visitarla este sábado con sus nietos, o sea los bisnietos. Que la pongamos guapa nos ha dicho, ¡no te jode la bruja! si no ha venido a verla en los últimos tres meses”. Cambio de medicación para Ana María, Eduardo y María Teresa. “María Teresa sigue débil, ha preguntado por ti”. Victoria escucha atenta a sus compañeras, pero mirando el ordenador mientras ellas hablan. Sabe que es la única manera de que no se enreden más de la cuenta en chismes y tonterías, se vayan y la dejen trabajar tranquila.

Cuando al fin lo hacen, se sirve un café, que se toma mientras revisa su plan de trabajo para la tarde. Posteriormente se pone su pijama azul de cuidadora y se dirige a las habitaciones de los residentes para ver a sus “chicos”. El mal humor, como sucede siempre que llega ese momento, va haciéndose pequeño, más pequeño, pequeñito, muere, y al abrir la puerta de la habitación 7 ya es alegría lo que explosiona en el pecho.

- “¡Mari Tere! ¿Quien viene a darte un beso, Pasionaria de la Martinisa (nombre de la Residencia), enamoradora de viejetes, fusil y temblor de Paquito y Hitler?” Siempre le dice esas cosas cuando la ve, aparte de infinidad de besos y abrazos. María Teresa se deja hacer, sin entender la mitad de lo que su cuidadora dice, pero sonriendo y agradeciendo su pasión y cariño.
- “Te he echado de menos, Gloria”
- “¡Victoria! Me llamo Victoria, Maria Teresa. ¿O quieres que te llame yo a ti Eva Braun?”

Ríen la dos.

- Qué ganas tenía de verte, rojaza. Estoy de muy mal humor, ya sabes. El imbécil de Alberto que no hace nada con su vida, y solo es una quiste en la mía. Los turnos de tarde que me tienen de culo todo el día, y no me da tiempo a estudiar, y no me da tiempo a aprobar, y yo no quiero ser siempre cuidadora, Teresa, ¿me entiendes?
- No estés triste, y ¡habla bien! Todo va a cambiar, todo depende de tu valentía. Me tienes que acompañar hoy a la facultad, tengo examen de Teoría de la filosofía antigua.

Vicky hace su trabajo. Ducha a Teresa, la ayuda a recoger y preparar su ropa de mañana y a ponerse el pijama. Luego la acompañará a merendar con el resto de sus compañeros, y más tarde al taller de memoria junto a Juan, el terapeuta.

Allí trabajan el libro de vida. María Teresa, débil, con las manos temblorosas, repasando su cuaderno de fotos y notas. A su lado, otros residentes hablan de sus padres, de sus amigos de la infancia, de su pueblo, contentos mientras revisan fotos de una vida que poco a poco está muriendo en su memoria.

Pero María Teresa no. María Teresa no habla, no disfruta, revisa su cuaderno con la mirada perdida, indiferente, mientras Juan y Victoria la ayudan a pasar páginas repletas de fotos y recortes de prensa donde lo mismo aparece en un mitin, que en una reseña de una obra de teatro de la que ella misma es directora. Noticias sobre sus libros, sobre homenajes de asociaciones obreras. Un artículo sobre ella, jugándose la vida en la guerra, para salvar cuadros del Museo del Prado de los bombardeos fascistas. Fotos en la URSS, en Bélgica, en Argentina, en Italia. Una foto en Orán junto a un señor muy atractivo, por el que Vicky siempre la pregunta.

¿Quién es ese guapo, rojaza?, ¿Le pusiste los cuernos con él al Rafa, pillina?-, le dice la cuidadora entre guiños.

No entiendo lo que dices- le contesta seria y algo indignada María Teresa. - Quiero que me acompañes ya a la facultad, llego tarde al examen.

- “Vale, vale, no te enfades, corazón!

Finalizado el taller, todos subirán un rato al salón a ver la tele, antes de que los llamen para cenar. Victoria aprovechará ese rato para preparar las medicaciones, apuntar notas sobre la tarde de los residentes. “María Teresa sigue mal de ánimo; Triste en general, no disfruta en el taller de memoria como el resto de sus compañeros. Le pregunto por qué y contesta lo siguiente, que apunto literal porque no entiendo: -Yo el pasado lo luché no para ahora celebrarlo-”

En la cena, Arturo vuelve a levantarse en mitad del primer plato. Se dirige a la mesa de María Teresa, le da un beso en la frente y regresa apresurado a su sitio, antes de que los cuidadores lleguen a reñirle por no dejarla en paz. “No lo entendéis, yo la amo” les grita Arturo mientras se monta algarabío general en el comedor. Y María Teresa indiferente, exiliada como siempre, del aquí y del ahora. Ella que supo más que nadie lo que es amar, y que más que nadie sabe que ni Arturo, ni Rafael, ni nadie, la amarán nunca la mitad de lo que amar es para ella.

Se va acabando el día, todos están ya en la cama, y Victoria pasa por la 7 para despedirse de su generala.

- Nos vemos mañana, bolchevicona de letras, ¿Sabes que te quiero más que a nadie de este antro, no?,- le dice mientras le da un beso (¡otro beso!) en la frente.
- ¡Anda! No me quieras tanto a mí, y quiérete a ti. Manda a ese fascista de novio tuyo a paseo, estudia, y llévame mañana a tiempo a la facultad.
- Jajaja. ¡Cómo te amo, mi rojaza! Hasta Mañana

Néstor Valverde
Grupo A


Las Sinsombrero

Mujeres escritoras
desvelan su pasión:
ser libres en el tiempo
y llenas de ilusión,
romper las ataduras
en su generación,
llamada el veintisiete
de España y su nación.
Reflejan sus ideas,
cargadas de emoción,
igual que sus colegas,
con su nueva visión
de abrir el intelecto
con fuerza y con tesón.
Dañadas por la guerra
que destrozó el amor,
fueron un anticipo
de la actual misión:
luchar, igual que el hombre,
por la liberación.

Sofía Montero García
Grupo B


Una más


No quiero ser más
Solo mejor
Quiero gritar
Que no decaeré
Que ya me lo sé
Que sufra quien quiera

Que no, que no tengo intención
Que me sobra imaginación
Para colmar al corazón
De bombones, de vino y más

Que no, no importa
Estar en retaguardia, no importa
No importa morir
Nace con más fuerza
El rasurado en creciente

Y aunque la bandeja
Se arroje en el vacío
Y suenen vanas las palabras,
No hay que darlo por perdido

Amar sin esperar
Esperar amar
Esperar sin esperar

Antonia Oliva
Grupo B


Marga amor amargo

“Te quiero como se quiere
lo que no se tiene ni se puede
ni se debe, con locura”…

Marga Gil, la amante ninguneada,
mientras trabajaba EL POETA
DE GRAN SOMBRERO NOBEL.

“No me miras, mi amor,
te enseño mi diario
va entre mis brazos,
como un reclamo que no ves.
te amo como solo aman algunas mujeres,
como luchan algunos por el poder.
Dos alas tú y yo
que no formarán ave…
No quiero ser la sola que arde
frente a tus POEMAS INDELEBLES.
Yo desdeño mi obra y mi existencia,
por un amor maldito,
que esta vez me asesina.

Emilia González Fernández
Grupo B


Las Sinsombrero

Ante vosotras, mis admiradas mujeres, hay que “ quitarse el sombrero” en señal de respeto y admiración por todo lo que hicisteis en una época encorsetada y difícil para todo aquel que quisiera “ romper normas” pero, sobre todo, para las mujeres , relegadas en ese momento en España, al papel de madres y esposas..

Y si en vida, estuvisteis la mayoría de vosotras a la sombra , (algunas, incluso de vuestros maridos o compañeros sentimentales), nunca dejasteis de luchar por vuestros ideales , entre los que estaba la igualdad intelectual de la mujer, con los mismos derechos que el hombre .Fuisteis la primera generación de mujeres que entró sin complejos en el mundo artístico y con vuestra obra influisteis de forma decisiva en el arte y pensamiento español de la época y, en algunos casos, os costó el exilio Y ya ha llegado el momento aunque tardío, de daros amplia visibilidad, de sacaros a la luz para que todos os conozcan y admiren vuestra obra.

Os he descubierto tarde, sólo me hablaron de vosotras algunos profesores, pero de una manera superficial (así conocí a tres grandes mujeres : Mª Teresa León, una de las voces más importantes y activas del testimonio español en el exilio, María Zambrano ( a quien descubrí desde la asignatura de Filosofía ), y Rosa Chacel, una de las escritoras, creo, más importantes de la cultura literaria española del siglo XX..

Del resto de vosotras, de las más representativas, claro, porque erais más de las que aparecéis ahora como Las Sinsombrero, no tenía la más mínima idea

Hace un par de años, os descubrí con el documental emitidopor televisión sobre vuestras vidas y empecé a indagar más profundamente sobre vosotras

Me emocioné mucho Marga Gil, gran poeta y escultora. al conocer tu trágico final, una mujer tan brillante como tú, con ese gran talento.. ¡ cómo es posible que no pudieras sobreponerte a ese amor “fou”que te llevó a la muerte! …

En cuanto a ti, Josefina de la Torre, te conocí como actriz televisiva en aquélla serie que te dio mucha popularidad ya hace unas décadas, pero no sabía de tu importante faceta literaria..

Y qué decir de ti, mi admirada Ernestina de Champourcin,¡ qué hermosa es tu poesía¡ y te tenía totalmente ignorada…

A ti, Concha Méndez, qué decirte? Que eras una mujer muy adelantada para aquélla época, y que con la imprenta que abristeis tu marido y tu, pudieron ver la luz, textos de vuestros colegas españoles en el exilio.

Maruja Mallo, te he dejado para el final, a pesar de ser una pintora “ de cabecera”.Tuviste una larga y fascinante vida, codeándote con artistas, escritores y cineastas de gran talla y dejaste una importante y sugerente obra pictórica que hasta Andy Warhol alabó..

Para todas vosotras, y también para el resto del grupo, aún invisibles, vaya mi pequeño homenaje.

NUNCA, aparecisteis en los textos asociadas al movimiento llamado “ Generación del 27” grupo al que pertenecéis , con todos los derechos .Cuando estudiábamos esa Generación , no figurabais , sólo los hombres . Ya es hora de enmendar el error..

Rosa Celia González
Grupo B


El gato de Cheshire

Cuando Alicia se quitó el sombrero, encontró que dentro de él, había un conejo. Era blanco, llevaba chaleco, chaqueta y un  extrañísimo reloj de bolsillo. En su esfera siempre era tarde.  Afirmaba perseguir su destino, pero en su forma de correr había algo desacostumbrado. Cualquiera habría jurado que el perseguido era él. Como no podía ser de otra forma, la pequeña le siguió hasta su hura. Gracias a que llevaba la cabeza descubierta, pudo entrar en su madriguera. Lo que pasó luego, lo sabéis todos. El tunel se quebró y cayó en las antípodas del mundo. Una tierra donde se puede ver a través del espejo. Comió y bebió de sus frutos. Lo imposible se hizo sonido. El sonido, verbo. Cambiaron colores  y formas. Un sentimiento desconocido rasgó los conceptos que con tanto empeño habían sembrado en su huerto y, éstos, sin la más mínima resistencia, se abrieron.
Con tanta  maravilla a su alcance, los años se hicieron soplo, los instantes una medida sin otro pilar que la increíble aventura de bucear en ellos. Aún asi, no fue fácil. Es cierto, que el tiempo es un gran personaje, pero no todo es tiempo.  En las antípodas también hay peligros. Uno de ellos sus estructuras. Apareció un techo. Chocó con él. Lloró. El mar de las lágrimas se interpuso en su camino. Casi se ahoga. Fue ahí donde descubrió que otros como ella, braceaban con la esperanza de no sucumbir en ese charco salado donde no hay certezas. Cuando llegó a tierra firme, no estaba sola. Para secar tanto miedo, un dodo que no podía volar, organizó una carrera. No fue un correteo al uso. La galopada consistía en una simpleza, dar vueltas en círculo. Según el organizador, el aire libre haría el resto. No hubo más normas. Todos ganaron y todos recibieron su premio: confeti. Todos menos ella, puesto que cuando llegó el momento de coronar su victoria, los presentes afirmaron que la serpentina se había terminado. Para salvar la situación, el dodo le otorgó un dedal. Un escudo cónico y hueco con el que  laureó su dedo. Lo más curioso es que el utensilio que le entregó a modo de galardón, era el mismo que ella guardaba en su costurero. Sin que el hecho la apocara, la jovencita volvió al camino prohibido.
La curiosidad la hizo grande, tanto que cualquier casa le resultaba pequeña. Tuvo que aprender a modelar su tamaño. Comprobó que el mismo manjar, un hongo por ejemplo, comido desde extremos opuestos, producía resultados contrarios. Algunos muy desagradables. Maridar forma y fondo le costó tantos sustos que si los enumerarámos  todos, no acabaríamos nunca. Pero lo consiguió, y cuando lo hizo os juro por la osa polar que resplandecía. Fue un resplandor casi siempre solitario. Y digo casi, porque Alicia como todas las pequeñas, participó de meriendas y juegos. En ninguna de esas actividades,  a pesar de su evidencia, se hizo publico su brillo. Y es que, a veces, incluso en las antípodas, cuesta reconocer la belleza que se talla sin maquillaje. Puede ser que las gotitas de mercurio que el sombrerero ponía en el té propiciaran esa mudez ridícula, ese silencio insufrible, que para camuflarse, anudaba la tertulia con acertijos, etiquetas y disparates. Todo era absurdo. Los juegos también,  sobre todo el croquet, el divertimento favorito de la Reina de Corazones. Según esta "dama", tan minúscula  como malvada, cualquier naipe que se opusiera a sus caprichos, debía ser decapitado. Solo así, se podía mantener el orden. Cuando nuestra protagonista sin protagonismo se opuso a su estridente voz, la sentencia fue tan terrible como clara. Cómo mantuvo la vida y consiguió eludir la condena es un misterio. Hay quien afirma que la ayudó un gato, un felino extraño que la enseñó a desaparecer y diluirse tras una sonrisa. Y  es que parece ser que en esa tierra donde se puede ver a través del espejo, hasta los piojos saben que no todos los gatos tienen sonrisa, pero todas las sonrisas tienen gato.

Hace relativamente poco, algún soñador rico en delirios y torpe de movimiento, se acercó al pozo donde se fragua la luz. Como no podía ser de otra forma, tropezó. En la caida, perdió el  sombrero.  La maldición de lo eterno despertó de su letargo. Era un susurro cubierto de maleza. Un murmullo colmado de arte. Era, la melodía aúrea de una cascada polifónica y sin cerrojos.
Cuando hizo público su descubrimiento, los que lo escucharon, tomaron nota. Tras ponderar con sumo cuidado la importancia de su hallazgo, decicieron recompensarlo. Un bombín fue su premio. Su copa era ligeramente distinta al hongo tradicional, pero a poco que lo tocaras, podías comprobar que estaba fabricado con el mismo fieltro rígido.
En las antípodas del mundo, la Reina de Corazones celebró  la cruel decisión. Un séquito de lirones la acompañó en sus festejos. Una vez más, el peligro había desaparecido. Nada perturbaría el orden en su reino. Nadie vería con libertad a través del espejo. Y mientras así fuera, los huertos se seguirían secando bajo el ridículo peso de un sombrero.

Esta noche dejé la ventana abierta. Hacía calor. Un gato entró por ella. Me sonrió. Después desapareció. Pensé que había sido un sueño. Pero esta mañana cuando desperté, su sonrisa, sólo su sonrisa permanecía en el cuarto.

Ana Isabel Fariña
Grupo B


"Chapeau"

En la biografía de todas aquellas mujeres denominadas " las simsobrero", hay muchas cosas en común. Toda su obra fue silenciada durante la guerra civil. Eran artistas, pensadoras, escritoras, escultoras, poetas, procediendo en la mayoría de los casos de niveles burgueses.
Por ello el reconocimiento a su labor intelectual, aunque les ha llegado tarde, al final ha sido valorado.
Yo me quiero quitar el sombrero ante todas aquellas mujeres "anónimas" que en las mismas circunstancias que las anteriores, nunca tendrán un reconocimiento de nadie, nada más que de su propia familia, que sabía lo que hacían, "sobrevivir" con todo en contra.
Por eso "chapeau" a todas aquellas mujeres "anónimas" que son las que han mantenido este país en pie, usando a veces el sombrero para protegerse de las inclemencias del sol en el campo.

Luis Iglesias
Grupo B


Hijas de Lilith


“Vuela torcida la humanidad,
pájaro de un ala sola”
(Eduardo Galeano)



He vuelto a susurrar tu nombre, Lilith,
enredando tu historia con la suya
y disfrutando aquella dicha – por fin –
de celebrar vuestros rostros, una a una.

He vuelto a recordar contigo tantas
mujeres caídas y silenciadas,
tantas hijas escondidas, robadas
sin ojos pero con manos. Me espanta.

Me pierdo en el silencio de tus gritos
que recuerdan la terrible condena
impuesta a tu estirpe por los siglos.

¿Pensarán que la historia - cual colmena –
la hicieron ellos, pobres y mezquinos,
sin mujeres libres y sin cadenas?

Javier Portilla Serrano
Grupo A

[1] Según la leyenda, “Lilith fue la primera mujer de Adán que, habiendo sido creada como su igual, surgida del polvo, no quiso someterse a su voluntad y se separó de él” (Dra. Laura Bo
rrás)

Aleluyas. Literatura de cordel

La sesión del taller de escritura creativa del lunes pasado la dedicamos a las aleluyas o aucas. Después de enmarcarlas en la denominada "Literatura de cordel" y de hablar de los romances y las coplas de ciego pasamos a señalar algunos de los aspectos más importantes en las aleluyas y a leer numerosos ejemplos para hacer oído.

Pertenecientes al subgénero del pliego de cordel, las llamadas aucas (en catalán) o aleluyas, se convirtieron entre los siglos XVIII y XIX en una forma de literatura narrada en voz alta. Consistían en series de viñetas, impresas sobre una pieza de papel, donde la iconografía se complementaba con un breve texto de frases pareadas. Así se narraban noticias o historias de diversa índole en un intento por construir o recrear de alguna manera el imaginario popular del momento.



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Dejamos aquí las famosas aleluyas "Vida del hombre flaco" de José Moreno Villa:

Largo como una cerilla
el flaco nació en Castilla.

Los chiquillos se mofaban
cuando al paso lo encontraban.

Querían apedrearle
pero no lograban darle.

Olvidando su largueza
se pegaba en la cabeza.

Enciende una tagarmina
en el farol de la esquina.

Cuando bebe en una fuente
parece el arco de un puente.

Si la casa no está abierta 
entra por bajo la puerta.

Hace el amor a una dama
y ella no ve quien le ama.

Triste y sin una peseta
decide hacerse poeta.

Coge fruta con la mano
en un copudo manzano.

Un avión lo enganchó
y en el aire lo dejó.

Rota la espina dorsal
se murió en un hospital.


Y transcribimos a continuación un delicioso texto de Alonso Zamora Viente, en el que recuerda las aleluyas:

―¡Aleluyas de toos los colores! ¿Para tirar al paso del Santísimo! […]  Flotaban al vientecillo cobarde, levantándose por un extremo, sujetas por el otro a un listón con una pinza de ropa. Indecisión curiosa, azoramiento siempre renovado al escoger un pliego (¡enséñame los cuartos primero!), si Felipe o la muerte del Espartero, la Reina Regente y la guerra de Cuba, o la guerra carlista, o el crimen de doña Baldomera y las niñas desaparecidas […]. 
En casa, los chiquillos recortábamos cuidadosamente los recuadros, que, una vez mezclados los colores, se arrojaban al paso de las procesiones. […] La aleluya era para nosotros un simple color, regalo fácil a la brisa de la tarde con campanas, con música, olor a fiesta sorprendente, quizá buena merienda, gentes extrañas que vienen a aprovecharse del balcón. […]
―¡Aleluyas de toos los colores! El pregón se levantaba en primavera. Placer infinito ir haciendo crecer el montón de recortes, los cuadros a un lado, lo inservible a otro. […] Nosotros no mirábamos siquiera los pliegos, lo importante era cortarlos […] y suenan las tijeras con su chirrido minúsculo, guiño brillante, y mirad qué toro, es el que mató a Joselito, hijo, y más explicaciones sobre Talavera y su plaza, y Dios sepa cuántas cosas más, mientras el montón de cuadritos va creciendo, creciendo, celosamente cuidado […] Y se guardan los cuadraditos a la espera del impulso fiero de mezclar los colores, bien mezclados, que no queden esos dos iguales juntos, picazón en los dedos, tan apretadas estaban las tijeras.
Las aleluyas bajaban, indecisas, un distraído vuelo sin orden, locas alejándose, súbita elevación luego, vacilantemente hundiéndose en la siesta olorosa […] y siento que alguien me levanta en brazos para que pueda ver la custodia por encima de la barandilla, y reveo el desfile de personajes, que pisotean, insensibles, a la Reina Madre azul, a Felipe amarillo, a los bolcheviques, revueltos con pétalos de rosa, flores, incienso, gritos, y la paciente tarea del recorte, sí, aleluyas de todos los colores al paso del Santísimo. 


Propuestas de escritura:

Aunque inicialmente no estaban pensadas para ellos los niños se apropiaron de las aleluyas para “mirar los santos”. Las recortaban para jugar a la lotería o a las cartas, o también para levantar las viñetas a golpe de mano ahuecada (como después se haría con los cromos y miniaturas).
Haz inventario y escribe, en forma de aleluyas, tu vida o la de algún personaje real o de ficción. 
También puedes recopilar besos, juegos, caricias, amores y desamores, sueños o recuerdos.



Y estos son algunos de los trabajos recibidos:


Baldomero el Molinero

Aleluya, aleluya
cada uno con la suya.

De los hijos del molinero,
Baldomero fue el tercero.

De pequeño monaguillo, 
perdonen, me desternillo.

La escuela era bagatela 
a él le gusta la novela.

Todo Julio Verne devora, 
 al club de los siete adora.

Los clásicos juveniles? 
Antes de los diez abriles.

La comunión? Ignorante,
vestido de almirante.

A los doce años de edad 
lo llevan a la ciudad.

Vive con sus seis hermanos 
 estudiando en el Moyano.

Ojo avizor ha de estar 
para poder avisar.

Su padre,muy cauteloso, 
los vigila receloso.

Buenas notas sacan todos 
hincando fuerte los codos.

Al pueblo en el verano 
vuelven todos los hermanos.

Su padre les amenaza 
tirando la gallinaza:

Esta ocupación tendréis, 
si estudiar no quereis.

El mozalbete barbihecho 
quiere estudiar derecho.

A Salamanca conviene!
en el Matías va y viene.

El estudiante avispado 
ve todo atolondrado.

En canónico ni pisar, 
a a las doce hay que jugar.

No frecuenta el romano 
para no perder la mano.

Que bien se bebe el barril!
el estudiante zascandil.

No aprueba ni una nota 
el licenciado bellota.

Tres años que estudia ya. 
El padre le dice: ven aca.

Al pueblo volvió en febrero 
para ser el molinero.

Todos los días trabaja 
y se lleva una migaja.

Por necesidad de parné, 
las orejas al lobo ve.

Oposita a funcionario 
y así sale del calvario.

En Cáceres y Castellón
trabaja en la prision.

La historia incompleta queda, 
el poeta tiene veda.

Lucio Gómez
Grupo A


Octavidilla 

En Salamanca campera
Nací, casi en otra Era.

Pasé la infancia en Emérita
Augusta, y algo pretérita.

Me encandiló una señora
Que era madre aquella hora.

En el Mérida Industrial
Jugué al fútbol, no tan mal.

Ya con dieciséis añitos
Me volví con los charritos.

Y detrás de las chiquillas
Corre, corre, y no las pillas.

Por la Universidad pasé
No me digas para qué.

En un veranito en Francia
Me enamoré con constancia.

En la mili, tomatero,
No llegué a cabo primero.

Lidiando con algún zote,
Entero leí el Quijote.

Mi vida en las oficinas
Tomando mil aspirinas.

Me casé y me divorcié
Porque había perdido pie.

El amor es cosa buena,
Si nos aguantamos, nena.

Después de años de fatigas
Me retiraron con migas.

Con más tiempo que dinero
Leo y vivo, como quiero.

De ideas, materialista,
Por la paz no pacifista,

Que si Hitler amenaza,
No quiero ser fácil caza.

La guerra es un cataclismo,
Pero la vida, lo mismo.

La palabra de los Dioses
Son sus silencios atroces.

A la espera de una moza
Que me ponga una carroza,

Y, con estos adelantos,
Me quedo “pa” vestir santos,

Pero no me importa mucho
Si me das un arrechucho.

Yo no sé qué hay tras la puerta,
La vida es a tumba abierta.

Y de ripios, este tocho
Yo cuento cuarenta y ocho.

Ignacio AparicioGrupo A


La cita
Sale de casa corriendo
mi amiga, con gran estruendo.

Ve mucha gente en la calle,
pero no conoce a nadie.

Se para con alegría
al ver que yo aparecía.

Nos divertimos con ganas
y comemos dos manzanas.

Entramos en un café,
a mi me apetece un té.

La tarde nos acompaña,
ella se toma una caña. 

Salimos hacia la calle,
ya no se ve casi nadie. 

Caminamos en silencio,
unidas en pensamiento.

De repente, la palabra
protagoniza la charla.

Ya llega la despedida,
tengo que irme enseguida.

Pronto yo la citaré
para tomar un café.

Me lo he pasado genial
con mi amiga, es ideal.

La amistad es muy importante,
la vida sigue adelante.

Sofía Montero
Grupo B


Mi vida en verso
De pequeña me gustaba
salir a jugar, muy brava.

Mi madre me repetía:
A cenar, que no es de día.

Yo muy cabreada entraba,
sin ganas, pero aceptaba.

En el cole yo estudiaba
y sí que me concentraba.

Cuando llegaba el recreo,
yo veía a Timoteo.

En casa me divertía
con el gato de mi tía.

Cuando ya me hice mayor,
el juego sí fue menor.

En las horas de descanso,
a veces, hacía el ganso.

Llegó el tiempo de carrera.
¡Qué difícil, pijotera!

Por fin terminé el estudio,
pronto empecé con el curro.

Trabajando, trabajando,
me fui soltando, soltando.

La jubilación llegó
y sigo como un reloj.

La vida es un gran invento
para vivir el momento.

Y colorín , colorado,
el verso se ha terminado.

Sofía Montero
Grupo B


Aleluyas
Un menú con aires Charros

Pon una ración de amor
y así te saldrá mejor.

Con un buen plato de entrantes
pon chorizo algo picante.

Un buen jamón de Guijuelo
eso viene que ni al pelo.

De Valverdón un buen pan
que está que parece flan.

Agua de Babilafuente
recién cogida en la fuente.

Y una tabla de quesos
con uvas saben a besos.

Con huevos y farinato
te rebañarás el plato.

Albóndigas de bacalao
que esté muy bien desalao.

Con frescas truchas del Tormes
esperemos que retornes.

Un plato de ensaladilla
y croquetas de morcilla.

Un conejo con tomate
tomillo y aguacate.

Pollo al horno con limón
y después un buen melón.

Una pata de lechazo
eso nunca lo rechazo.

Un zumo de mandarinas
nos aportan vitaminas.

Con unas copas de vino
andarás bien el camino.

Para terminar la fiesta
después una buena siesta.

Inés Izquierdo Pérez
Grupo A


Aleluyas
Yo era una niñita
que llamaban Inesita.

Con rubios tirabuzones
y ojitos soñadores.

La cigüeña no sabía
la casa donde vivía.

Y por eso de París
no volvió más por allí.

Y la pobre Inesita
se sentía muy solita.

Sin hermanos en la casa
cada día ella pasa.

Con las muñecas jugaba
y con ser mamá soñaba.

Y tendría muchos hijos
es lo que ella se dijo.

Y cuando el tiempo pasó
aquel sueño realizó.

Y Maestra soñaba ser
por eso empezó a leer.

Con una maleta nueva
que de ilusión va muy llena.

Con libros y una esfera
se encaminó a su escuela.

Pájaros revolotean
piar y volar esperan.

Letras, números, poesías
viajan con el alma mía.

Y la niña no soñaba
que siendo ya jubilada

En aleluyas rimadas
su bella historia cantaran.

Inés Izquierdo Pérez
Grupo A


El rapto
Porque escrito esta en el viento
que lo que cuento, no es cuento.

Bien podrías escuchar
lo que he venido a narrar

Es una historia real
que aconteció en un terral

Sucedió en tiempos remotos
tiempos de estanques y lotos

Tiempos de magia escondida
en el dolor sin huida

en la herida que no ciega,
en la risa sin bodega,

en la chispa que es hoguera,
en la fe en la primavera.

Tiempos que bien conocieron
los que de la vida hicieron

Un mesón sin mesonero
donde el vino no es dinero

donde el baile solo es danza
cuando la fuerza no es lanza,

la ternura no es blandura,
ni la piel una armadura.

Fueron tiempos de belleza
sin mezquindad, ni bajeza

donde el ombligo de un hombre
era estambre de otro hombre

y no la oscura frontera
de un pronombre con cojera

Más has de saber, que un día
un Don y su cobardía

El amanecer raptó
y en su castro lo ocultó

Lo vistió con trajes de oro
y lo llamó su tesoro

Lo escondió con esmero
entre el agorero acero

En una grandiosa alcoba
donde una réproba loba

con verrugas y joroba
hechizaba con su escoba

al infeliz que buscaba
como deshacer la traba

de una noche sin mañana
donde la esperanza es vana

Ufano y feliz el villano
al ver que su plan insano

no hallaba émulo par
mucho más quiso usurpar

La alegría del bendito
que entre sombras ve bonito

La bruja que era muy bruja
con tiento enhebró la aguja

y cada vez que él dormía
con sigilo le decía:

"Hazme reina de tu reino
y tu poder será eterno"

Pudo más la ambición
que la veraz repulsión

Celebraron esponsales
en los salones ovales

Raudo llegó el otoño
y con él, un cruel retoño

Tan hermosa era la cría
que solo verla aturdía

Tanto candor desprendía
que gozosa conseguía

que cualquiera complaciera
cuanto su maldad quisiera

A los siete años de edad
ebria de gran vanidad

Supo que acabar podía
con la dicha que vivía

el bendito que veía
más allá de lo que había

Disfrazose de mendiga
Fue incansable cual hormiga

Recorrió casa por casa
Puso cicuta en su masa

Los sueños que antes tuvieron
Los que otrora allí rieron

Se pudrieron entre el cieno.
Todos merendaron su heno.

La noche se hizo más noche
Nadie buscaba su broche

Durmiéronse las estrellas
Nadie buscaba sus huellas.

Y es así, que desde entonces
Las alas son solo bronces

No hay color en los olores
Ni música en los amores

Paciencia has tenido amigo
en escuchar cuanto digo

Deber he de compensar
tu tiempo en este pausar

Escúchame bien hermano
Siempre has sido tú el villano.

Porque escrito esta en el viento
que en este cordel no hay cuento

Porque escrito está en el viento
te he de decir que no miento.

Ana Isabel Fariña
Grupo B


Aleluyas
Fui charro de nacimiento
aunque me largué al momento

Estudiando con los curas
mi vida no fue muy dura

aunque ya casi al final
hay quien me hizo pasar mal;

que aunque ahora es tema de moda
es más viejo que la boda.

Luego ondeando melena
vine a estudiar la carrera.

Químicas me cayó el pelo
y acabé siendo enfermero.

Tres años gasté en Guijuelo
de donde me fui sin duelo

para recalar en Palma.
La isla me secó el Alma

A la vuelta Piedrahíta.
Vaya viajes, telita

Y anda que manda carajo,
vuelvo a Zamora al trabajo.

Y allí sigo de momento
mientras me dé el alimento.

Y aquí tenéis resumidos
mis cuarenta años vividos.

Sensación puede quedar
sólo hablo de trabajar

pero para ser sincero
aburrido soy que muero

De dinero voy tirando,
para qué andarse quejando.

En cuestiones de amoríos
más bien pocos desvaríos

Que en temas de corazón
siempre fui más bien torpón.

Buena mujer me ha cazado
y estoy muy feliz casado

y ya sería de diez
si viniera un churumbel.

En la salud un redoble,
estoy sano como un roble.

Poco más puedo decir
pues ya sería aburrir

y es muy desconsiderado
el pasarse de pesado.

Así que ahí os lo dejo
y me sigo haciendo viejo.

Miguel Ángel Pegarz
Grupo B


De las nubes que visten nuestros cielos
Aunque le falten querubes
al cielo le sobran nubes.

Son ellas gotitas de agua
que al azul sirven de enagua.

Se les asigna una clase
por la altura de su base.

Van dispuestas en rodajas:
altas, medias y muy bajas.

A continuación les describo
un par como las concibo.

Los cirros son la pelusa
que el céfiro hábil atusa.

Los cúmulos de algodón,
el trazo albo de un crayón.

Los cirrocúmulos pacen,
como ovejitas, eso hacen.

Los cumulonimbos graves
se deslizan como naves.

Los altocúmulos fríos
tejen un manto de bríos.

Los estratos hilan sombras
como pesadas alfombras.

Y hasta aquí mis nubecillas,
leve adorno de puntillas.

Ismarie Díaz Flores
Grupo B


Aleluyas al gran Sabina
Adivina qué cantante es,
con pocos indicios lo ves.

Existen imitadores,
que no llegan a mayores.

Gran fumador y bebedor,
de todo fue muy abusador.

Juerguista y mujeriego,
le gusta esto lo primero.

Atlético y futbolero,
sufridor como el primero.

Los dos hermanos Secretos,
crearon algunos éxitos.

El flacucho del bombín,
está hecho un chulapín.

De libros es devorador,
se ha convertido en cantautor.

Gran músico y mejor poeta,
nos emocionan sus letras.

Y también publica poemas,
en alguno hasta blasfema.

Músicos y literatos,
amigos pa’ un buen rato.

Ya conoces el secreto,
su vida ahora es el reto.

En Jaén está su origen,
ama el aceite extravirgen.

A un colegio de curas fue,
allí perdió toda su fe.

Detenido por su padre,
le supuso un gran descuadre.

Aunque en Úbeda nació,
al foro pronto marchó.

El principio fue muy duro,
negro veía el futuro.

A Inglaterra se exilió,
y como artista volvió.

Comienza a cantar con Krahe,
aunque el grupo rápido cae.

En España bien triunfó,
después el charco cruzó.

Mucho tequila bebió,
y con la Vargas cantó.

Sufre un severo pinchazo,
con un cruel marichalazo.

Pasó un periodo oscuro,
se sentía muy inseguro.

Emergió del agujero,
para su público entero.

Como el ave que bien se iza,
renace de sus cenizas.

Con su Panchito Varona,
vaya pareja campeona.

De sus temas paso a paso,
vamos a hacer un repaso.

Odio cometer delito,
si olvido alguno bonito.

Pongamos que hablo de Madrid,
lo escribió cuando era aprendiz.

Del lado de Viceversa,
nos llega a todos “Princesa”.

Con “Así estoy yo sin ti”,
al escucharla me abatí.

El pacto entre caballeros,
lo situó de los primeros.

Todavía sin descubrir,
quién le robó el mes de abril.

Con su “Y le dieron las diez”,
¡qué temazo, pardiez!

El guapo pirata cojo,
llevaba parche en el ojo.

Si oigo “más de cien mentiras”,
rápido se enciende mi ira.

Pasar el tiempo “contigo”,
era más bien un castigo.

Aunque con regusto amargo,
elijo: “Y sin embargo”.

Con su compadre Rosendo,
cantó un tema tremendo.

Muchos días y más noches,
son bailados con derroche.

El menor de los Urquijo,
al olvido dio cobijo.

Un enemigo íntimo,
aportó frutos ínfimos.

Pa’ halagos no hay adjetivos,
ya “nos sobran los motivos”.

“La más hermosa del mundo”,
lleva un mensaje profundo.

Con el alivio de luto,
un éxito diminuto.

El Serrat, su buen amigo,
dos pájaros con buen tino.

“Ahora lo niega todo”,
su pasado sobretodo.

Si a Dylan premiaron antes,
Joaquín merece el Cervantes.

Toñí Martín del Rey
Grupo A


Aleluyas en Homenaje a Gloria Fuertes
Nació y creció en Lavapiés
y de lo más castizo es

Portero humilde su padre
y costurera su madre

Fue a un colegio religioso
se aburría más que un oso

Tuvo que empezar a trabajar
su familia estaba mal

Su afición por la poesía
su familia no entendía

La guerra, muere su madre
dos sucesos destacables

Como contable de empresa
hace poemas en las mesas

La revista Maravillas
de redactora la pilla

Escribe para niños
a todos les hace guiños

Publica cuentos de humor
y los hace con gran primor

Construye una biblioteca
ambulante, por mas señas

El grupo Versos con Faldas
lee versos en las salas

Directora de revista
Arquero para más pistas

Dio clases en Universidad
en América, no está mal

Escribió Las Tres Reinas Magas
yo, una vez, fui Baltasara

En La Cometa Blanca tiene
un espacio donde lee

Fue una gran pacifista
lo prefería antes que artista

Era una niña grande
grande, grande, muy grande

No solo a niños escribía
para adultos también había

No recitaba, leía
tan claro como podia

Es feminista y social
para la época, liberal

La meten con los postistas
aunque iba para modista

No se sintió valorada
por mujer, menospreciada

En sus libros aparece
soledad, dolor y muerte

Este año será leída
que era lo que más quería

Beatriz Gorjón
Grupo B


Aleluyas
De pequeño yo lloraba
porque me daba la gana.

Me gustaba mucho leer
los cuentos de tres en tres.

Jugando al baloncesto
un día casi encesto.

Dibujaba con el lápiz
caricaturas en papel.

Mortadelo y Filemón
y la banda del chicharrón.

En el fútbol destacaba
y muchos goles marcaba.

En la era y con un balón
jugábamos un mogollón.

La música me gustaba
pero no tocaba nada.

La primera que me miró
me vio muy facilón.

La corrupción empezó
y el trabajo se acabó.

El trabajo no me gustó
ni tampoco me mató.

Disfruto mucho leyendo
y también escribiendo.

Buenas noches compañeros
yo mañana, os espero.

Luis Iglesias
Grupo B

Mujer de verso en pecho

Este año estamos de fiesta, que no de siesta, y la razón es no es otra que esta: los cien años del nacimiento de Gloria Fuertes. Qué suerte.
Quienes hemos crecido con sus poemas le debemos mucho. Por eso desde el Taller de Escritura Creativa de la "Casa de las Conchas" nos sumamos a las celebraciones con unos textos de homenaje.



Échale un ojo a este hermoso documental sobre Gloria Fuertes. Así la conocerás con más detalle.
¿Sabes que José Hierro le dedicó un poema? Aquí lo tienes:

Hablo con Gloria Fuertes frente
al Washington Bridge

Pasea con el luto de viuda de sí misma,
payasa, miliciana,
entre los arces plateados de New Jersey
(o tal vez sean pinos, encinas, jaras y retamas
de Chozas de Sierra... Yo ya no sé).
La navaja del río corta pan y tomate
de la tarde que se evapora.

Don Gil, Jilguero de las calzas verdes,
asado con madera del cajón de la portería,
miraba compasivo
cómo acunan tus brazos esqueléticos,
mientras dan de mamar a la guerra de nunca,
teta arrugada, guerra guerreada,
y todo lo demás.
Y todo blanco y negro. Y desvaído.
Un hombre levantaba su cabeza de ortiga
en el menesteroso anochecer.
Mendigos con fusiles (que yo los vi pasar
porque tú los mirabas).
Y niños muertos que esquivabas para no pisarlos
en la calle de Atocha
(nunca los vi ni quise verlos),
y aquel puente estrechísimo que no es el más con más
de Nueva York, sino de nieve y de cellisca,
(yo lo he visto, y lo veo, y seguiré viéndolo,
con las mujeres de ébano y marfil arrugado,
porque era entonces todo blanco y negro).
Y ahora vuelve sin Filis, cabalgando su cáncer,
¡hasta mañana, Filis!

Más tarde, en tu memoria cristalizaban sombras,
entre los rascacielos de acero y miel:
sombras de mondas de patatas
que has olvidado, pues no quieres morir,
no queremos morir,
y fachadas de catedrales bordadas de palomas,
y que mañana no será otro día,
y otra sombra resbalando sobre una lágrima,
enhebrando una aguja, zurciendo una bufanda
a la sombra de una lenteja.

Esto es lo que Gloria opinaba sobre la poesía:

"Poesía cotidiana deber ser “al pan, pan y al vino, vino” (pero con belleza, que para eso es Poesía). Algo directo, emotivo con gracia. Demostrar que: Cualquier sentimiento, idea, tema, o cosa, tiene poesía. No hay nada antipoético en la vida (a no ser el verbo matar y sus derivados). Cuando la Poesía es clara, viva, jugosa –sin salirse del tiesto–, escrita con emoción y con gracia, es cotidiana y útil como un traje barato de diario. Cuando la poesía es así, llega a los superfinos, a los críticos, a los catedráticos y llega (¡oh milagro!) a la masa –no quiero decir masa–, a la mayoría, sin educación ni cultura, porque para sentir lo poético no hace falta ser bachiller. No es un problema educacional, porque hay cierto tipo de poesía con la que puede llorar o reír un analfabeto –te lo digo por experiencia propia–."

Y dejamos aquí, como botón de muestra, un poema de la escritora:

A veces quiero preguntarte cosas, 
y me intimidas tú con la mirada, 
y retorno al silencio contagiada 
del tímido perfume de tus rosas.

A veces quise no soñar contigo, 
y cuanto más quería más soñaba, 
por tus versos que yo saboreaba, 
tú el rico de poemas, yo el mendigo.

Pero yo no adivino lo que invento, 
y nunca inventaré lo que adivino 
del nombre esclavo de mi pensamiento.

Adivino que no soy tu contento, 
que a veces me recuerdas, imagino, 
y al írtelo a decir mi voz no siento.


Propuesta de escritura

Gloria Fuertes dice en un verso “A veces quiero preguntarte cosas”.
Y yo te pregunto: ¿te animarías a escribir un texto de homenaje a la poeta?

Estos son algunos de los trabajos recibidos hasta ahora:



Gloria, a veces quiero preguntarte cosas

A veces quiero preguntarte cosas
y abro un libro para llamarte,
como si de una ventana se tratara
con portones y cristales.

Salen tus palabras a mi encuentro,
y me llevan hasta Marte,
si quieres, te cuento un cuento
de comba y de pati, de antes.

Cuando yo era más niña que ahora,
de coletas muy tirantes
conocí a doña Pito Piturra,
una mujer elegante.

Imaginaba que de mayor tendría
como ella, largos guantes,
los labios pintados de rojo
y en la cara dos lunares.

Tus poemas y tus cuentos,
meriendas de pan con chocolate.
Recitando tus poesías,
yo me fui haciendo grande.

Atrás quedan los veranos
de siesta y silencio implacables,
intercalando tus versos
con el calor de la tarde.

Doña Pito Piturra
tiene unos guantes,
mis coletas de niña
siguen tirantes.

Tina Martín Mora
Grupo A


Destino: La Gloria

A/A de Doña Gloria.

Distinguida Sra.:

Sí, me dirijo a Ud. Doña Gloria, “Gloria Nacional”, permítame este atrevimiento. Hoy se me ha presentado esta oportunidad, me han propuesto “escribir un texto de homenaje a la poeta” y, habiéndola conocido un poco, sé que realmente no lo considerará así, ni un atrevimiento ni un homenaje, por eso para mí es un placer hacerlo, me sale del alma.

¿Sabe que hubo un tiempo que me desayunaba, comía y cenaba, con “El hada acaramelada”?, a una de mis hijas le hizo sentirse ese hada, andaba por los cinco o seis años, se preparó su cesta, sus hermanos se aliaron con ella, le ayudaban a hacer cucuruchos que llenaban de papeles de colorines, su barita mágica, su gorro, todos los días desaparecía rápidamente el periódico, hasta el cartel de ¡todo gratis!, ¡todo gratis! ¡A cuántas niñas habrá hecho sentirse hadas, soñar con un mundo donde todo es posible!, ¡a cuántas les entraría la prisa por aprender a leer y así leer sus poesías!, ¡a cuántas se les despertaría el gusto por la poesía! Gracias Doña Gloria.

Y seguiría contándole que en Navidad fuimos a Belén con el camello cojito y…, y…

Pero no, no quiero cansarla, que tiene que estar muy a gustito, muy tranquila ahí, que habrá llegado cansada “del duro bregar” que dijo nuestro Unamuno, ya sólo le diré ¡cuánto me gustaría oír lo que le habrás contado a Dios!, porque ese “Breve diálogo celestial -Dios-.-Tú dirás Gloria-“, se habrá convertido en uno muy largo ¡Cuántas cosas habrá pedido!, aunque Dios no le ha hecho caso en todas. Pero siga, siga dando gloria, ternura, felicidad, ilusión.” Mi nombre me condiciona, / es dar Gloria, / es darme.

¿Puedo enviar un abrazo?, ahí va.

P.D. Seguro que en julio le harán una fiesta, por aquí espero que sí celebremos sus cien años.

Inés Izquierdo
Grupo A


Gloria gloriosa
Gloria sin gloria en tus días,
madrina de los niños gran luna,
confundida por los sin alma,
ardías dentro como un sol que esplende,
sola como sol de cegada luz
para la masa que no lee,
y menos poesía de mujeres;.
Los menos y mejores te aceptaron:
Aleixandre, Hierro,
mas no aparecías en los libros de texto,
de las sagradas facultades de letras.
Tuviste que morir y salir en la T.V.
Y pasó el tiempo,
olvidada igual que tus hermanas
en la belleza;
solo los niños amaban
tus palabras de ida y vuelta,
hacia almas puras.
Pero el sol quema si se sofoca
por esta sociedad de machos tristes,
vives brillante a pesar de ellos
es tu momento, Gloria:
la tan dolorida y sola
como buena y artista.
¡Al fin, Gloria llegaste hasta tu nombre!

Emilia González
Grupo B


Querida Gloria

Querida Gloria: disculpa mi atrevimiento. A decir verdad, no sé muy bien qué tratamiento he de usar contigo. Si bien es cierto que no te conocí personalmente, tus escritos, tu figura, tus palabras tan próximas y campechanas me parecen una invitación a alejarme de incómodos términos protocolarios. Déjame, pues, tutearte, aunque con el debido y obligado respeto, claro está.

Por favor, no me tomes por un chivato. Lo que sigue te lo revelo en la confianza de que siempre quedará entre nosotros. Hoy el profe ha hecho “novillos” y nos ha dejado solos en la clase. Eso no puede estar bien; al menos a mí no me lo consentían. Aunque te cueste creerlo, nos hemos portado correctamente. Hemos hablado, pero no alborotado; nada que ver con el desbarajuste que montábamos cuando el maestro en mi escuela salía a fumar un cigarro. Leímos poemas tuyos y textos de señores importantes referidos a ti. Si hubieras estado te habrías ruborizado un poquito por tanta alabanza hacia tu persona, hacia tu vida y hacia tus escritos. Yo (ya sabes, siempre tengo que dar la nota) traté de embarullar el ambiente y me dio por decir que en muchos de tus poemas para niños más que poeta eras ingeniosa, llena de lógica, decir llano y alma infantil. Sí, reconozco que tienes una forma de expresarte que hasta a mis niñitas chicas, que bien saben que los lobos están en los montes, los pollitos en el corral, los peces en el agua y los barcos en el mar, les encanta que se lo repita. O En mi cara redondita,/ tengo ojos y nariz, /y también una boquita/ para hablar y para reir… ¡De sobra los conocerás!. Es posible que a esta mentalidad mía la educaran para que se devanara con lo complicado, porque en lo complicado, me quisieron hacer ver, se hallaba lo valioso.

Para tu satisfacción todos cuantos hablaron te homenajearon, de forma sincera, sin duda, aunque quizá pretendieron dar por realizados los deberes propuestos por el maestro, que consistía en eso.

Bueno, Gloria, que ellos sí, pero yo no, y ahora tengo que discurrirte frases bonitas y sonoras que no se dejan atrapar, pues has de saber que la inspiración, sin ningún motivo aparente, se me ha enemistado de un tiempo a esta parte. Además, y no lo tomes como pretexto, he de acercarme a visitar a Alba que ya recita de corrido algunos de tus versos, y a Blanca a quien se le ilumina su carita de dos años cuando le leo: la pata desplumada/ como es patosa/ ha metido la pata/cua, cua,cua/ en una poza./ En la poza había un cerdito/ vivito y guarreando… ¿te lo sabes?; pues no sigo. Y no le voy a hacer el feo a Carmen, pobrecita, que abre sus ojos como platos cuando le canturreo: La gallinita/en el gallinero/dice a su amiga/ cuanto te quiero/ Aquí te espero/poniendo un huevo/me dio la tos/ y puse dos/… Por si no bastara, he de revolver entre las estanterías de casa para ver si encuentro un libro en el que una vez leí algo así como… A veces quiero preguntarte cosas/ y me intimidas tú con la mirada/ y retorno al silencio contagiada/ del tímido perfume de tus rosas. …
Disculpa, hoy imposible; otro día será. Y si por circunstancias no se me arreglara plasmártelo en papel, mira en mi interior, que te lo rezaré devotamente.

Un abrazo sincero, y muchas gracias por ayudar a hacer felices a mis niñas, a las niñas, a los niños y también a los mayores.

Evaristo Hernández
Grupo B


Consejos de la madre a G. F.
Si a tu marido quieres hacer feliz,
dale mucho regaliz.

Si quieres adelgazar,
desayuna un verso nada mas.

Si el amor lo ves lejano,
procura buscarlo temprano.

Si tu marido te hace enfadar,
en la comida, ponle mucha sal.

Si quieres tener un marido infeliz,
no le dejes escribir.

Luis Iglesias
Grupo B


Soledades para Gloria

Malos tiempos, amiga,
estos que te recuerdan.

Ya no hay sitio
para infancias, nos las han robado
o – no sé – las hemos perdido.

La maldita muerte
lo llena todo,
empoderada entre dimes y diretes
de dioses, santurrones,
patrioteros y extremistas
que se venden ¿sin saberlo?
al poderoso caballero.

Los pobres siguen siendo pobres,
analfabetos, incultos,
explotados y dominados por la tele de turno.

Y la poesía, ¡ay la poesía!
camina embozada – amiga –
escondiéndose de ser apedreada
por los pragmáticos y biempensantes
del informe y la abreviatura.

Ya no quedan sencillos, amiga.
Todo está lleno de soledades,
sí, soledades, como la tuya,
que buscan y buscan
ojos en los que mirarse y con los que mirar a la luna
y no encuentran más que ira,
ciega y muda.

Tal vez, algún día, la esperanza
recobre vida.

Mientras, nos quedan tus
miedos, tus neuras, tus rimas.

Javier Portilla Serrano
Grupo A


Sonrisa de poeta
Juegos de poeta
pintan pensamientos
de sueño y realidad.

La imagen de su vida
desnuda la palabra
con gracia depurada.

Un canto de inocencia
libera su expresión,
envuelta en sensaciones.

Irónico saber,
pulido entre sus versos,
dialoga con las cosas.

Su muerte despeinada
nos deja dibujado
un cálido fluir
de vuelo hacia la vida.

Sofía Montero 
Grupo B


Homenaje a Gloria Fuertes

Llega el momento de hacerle un reconocimiento a la escritora Gloria Fuertes. Recuerdo que con apenas siete años leía con entusiasmo las poesías que hacía para niños. Si tuviera que elegir un poema escogería "En las noches claras", Lo leí siendo niño con entusiasmo y lo releo ahora de adulto.
Con el paso del tiempo he leído algunos poemas de Gloria Fuertes con el mismo entusiasmo .
A Gloria  le deben ese reconocimiento que se merece y deberían poner una calle en su nombre para recordar su forma de escribir y su amor a la poesía.

David Álvarez
Grupo B


Carta a Gloria Fuertes en su centenario
Querida Gloria:

Tienes cara de abuelita dulce y cariñosa, pero se me antoja imaginarte, ante todo, impropia, que no idealizada y aséptica. Quiero imaginarte como persona de pies a cabeza, humana hasta la médula, con alegrías y penas, fuera de esa aura etérea que le endilgan a lo infantil. Fuiste mujer encorbatada y fumadora, de verso en pecho, de sonrisa desfachatada y voz ronca. Tu ternura era franca, sin plano ni esquema, sin envoltura ni etiqueta.

Cometiste el error, ¿fue un error?, de escribirle a los niños, y tus otros versos se perdieron en el olvido. Los adultos más adultos te enviaron al trastero, con tus rimas y tus sentimientos, a hacerle compañía a las muñecas viejas.

Pasa que muchos, al crecer, meten incluso al niño que fueron en un cajón para no acordarse más de él. Entonces, se pintan en su cabeza un niño que no existe ni nunca existió, incapaz de distinguir el bien del mal o siquiera comprender absolutamente nada. Es todo una falsedad. Los niños entienden, claro que entienden, y algunos con una sensibilidad que en los adultos se ha quedado abotargada. No se dan cuenta de que son ellos, los adultos de madurez en pecho, los que ya no se enteran de la mitad de las cosas. Han perdido el oído para la música, el tacto para sentir el viento y la gratitud para apreciar las historias sencillas. Se quedan esperando magnas revelaciones y la verdad más pura se les pasa por delante como un espectro.

Triste es su caso; hay que apiadarse de ellos.

Sin embargo, también les escribiste a los otros adultos, a los que han dejado el corazón a la intemperie. Sobre ellos cae tu poesía olvidada como lluvia caliente. Un vapor de tierra húmeda los envuelve.

Por eso salgo a la calle sin paraguas y te digo: gracias, Gloria, gracias por todo.

Se despide con cariño,

Otra escritora, impropia a su manera

Ismarie Díaz Flores
Grupo B


Homenaje a Gloria Fuertes
Acrósticos desde el corazón

G loria Fuertes, admirada mujer " de verso en pecho"
L a poesía cotidiana se encumbró en ti
O ¿ quién si no tu, supo hablar de las cosas como tú lo hacías ?
R ompiste moldes, creaste..
I mágenes sorprendentes, sonoridades saltarinas..
A lma de niña en tu grandullona presencia.


F uíste niña de posguerra y eso te marcó..Además,
U na muerte inoportuna, la de tu madre, descolocó tu vida
E ras una adolescente y la necesitabas más que nunca.Y te pusiste a inventar versos
R isas y lágrimas provocas con ellos..
T e fuiste hace unos años y dejaste un hueco irremplazable
E·res única y tu poesía: especial, llena de ternura, de música y de filosofía de vida; por eso 
S iempre permanecerás entre nosotros..¡ Gracias Gloria!

Rosa Celia González
Grupo B


Gloria reencontrada

La verdad ni me acordaba de ti, más allá de algunas desafortunadas imitaciones. Cuando vi tu nombre en la programación del curso me sorprendí; pensé: una boutade de Raúl. Además “Gloria Fuertes para adultos”, si definitivamente nos quiere tomar el pelo y esto enmascara una regresión a nuestra infancia, a la televisión de un globo, dos globos tres globos, a esos juegos a los que es tan aficionado Raúl.
Yo, lector, contumaz y empedernido, desde niño, no te había leído. Me gustaban Salgari, Verne, Defoe, Dickens, Dumas.
Te descubrí como escritora muchos años después cuando leia cuentos a mis hijos para que pudieran dormir y un día tras otro repetía los que había en tu libro “Cuentos para 365 días.”y les narraba las aventuras de tu diccionario estrafalario.
Mis hijos si te conocieron y aprendieron a leer con tus héroes : Calixto el calamar listo, Donosito el oso osado, el ciempiés futbolista y tantos otros, y se olvidaron de mis héroes de mares y países lejanos. Los tuyos los tenían más cerca en su imaginación.
Preparando la clase empiezo a leer cosas sobre ti, sobre tus libros y me va sorprendiendo, niña de los perdedores de la guerra que da clases en una Universidad norteamericana sin haber pasado por la universidad y que además tiene una producción literaria para adultos mucho más notable que para niños. Pienso que esa es la sorpresa de Raúl.
Llego a casa esta tarde y me pongo a leer “ Mujer de verso en pecho “ , uno de tus libros de poesía y poco a poco me va dejando impactado tus poemas con carga social que sería tan necesaria hoy, me golpean tus poemas de amor.
Levanto la vista y veo, en mi librería, un libro de cátedra con similar encuadernación a la del tuyo. Miro su título: . “ Lírica española de hoy” y observo una hoja doblada; abro el libro por esa marca y aparece tu nombre y debajo, subrayado, el título de un poema “CUANDO TE NOMBRAN”
Y los recuerdos se agolpan y las lágrimas pugnan por derramarse y repito con voz entrecortada este poema que empieza así:

Cuando te nombran.
me roban un poquito de tu nombre;
parece mentira
que media docena de letras digan tanto.

Yo memoricé este poema, yo me enamoré con ese poema; y se lo recite y se lo escribí cientos de veces a la persona amada.
Me acordaba de grandes poetas como Salinas, Neruda, Bécquer….y no me acordaba de ti
Tu te instalaste en mi vida en mayo del 81 y no te concedi importancia; tu eras tú poema quizás eso es lo que verdaderamente pretendías.
Dices en “ Mujer de verso en pecho”:

A qué sagrado desván irá el amor
cuando se nos oxida?

Te he vuelto a encontrar en estos versos , que cierran el círculo de aquellos que aprendí de memoria.
Valga esto como homenaje de un pobre lector a ti GLORIA.

Lucio Gómez
Grupo A


Todos con GloriaInspirado en el poema “Todos contra la contaminación” de Gloria Fuertes

Que tus pensamientos no caigan en el olvido.
Que tu literatura deje imborrable huella.
Que leer tus libros no sea nada aburrido.
Que tus palabras iluminen como una estrella.

(Gloria, hay que leerte en tu aniversario,
celebrar por todo lo alto tu centenario).

Que el tiempo no apague tu voz,
que, por favor, no sea tan atroz.

Que los niños aprendan tus versos,
que de tus poemas no se pongan a dieta,
y, sobre todo, que todos ellos
lean a la poeta.

Toñi Martín del Rey
Grupo A


La isla ignorada

                         Porque ser "Fuertes" no es cosa vana
                                 Ni tiro, ni veneno, ni navajas


En una isla ignorada residen tres reinas magas.

La primera has de saber que además de reina y maga, es por decisión un hada, un hada acaramelada. Como podrás suponer adora la mermelada. Aconseja  beber hilo a sus animales amigos que son todos pues no conoce enemigos. Tiene una cocinita grande por ser chiquita, donde a toque de varita, elabora comidita. Sencillos manjares para extraños paladares. Letrillas que casi siempre "estribilla". Una costumbre rarilla. Es curiosa esta chiquilla, piensa mesa, dice silla  y a tu alrededor despierta una brisa sin hebilla. Es mejor que las cosquillas.  Sabe uno y mil cuentos de risa, de esos que receta el doctor con un caramelo o dos.

La segunda es una oca y está terriblemente loca. Afirma ser un poemario. Un poemario sin breviario. A veces, para entender su raro vocabulario, no te queda mas remedio que acudir al diccionario: el diccionario estrafalario que custodia Don Hilario. Esta oca maga y real es un ansar sin pesar, una gansa que sin duda es tan gansa como mansa. En su vuelo hay elegancia sin nada de petulancia, bebe ser porque al crecer no perdió el plumón de la infancia. Siempre huele a jazmines y le gusta organizar festines. Unos son de altos vuelos, con clarines y violines que acarician los delfines. Otros son festejines de preciosos colorines. Los disfrutan muñequines apenas coronadines por tres o cuatro pelines.

La tercera, aunque no te lo creas, es una vaca. Una vaca que es la traca. Gorjea y canturrea ideas con zumo de seda y humo de  chimeneas. Tiene alergia a las penas y a las peleas. Nadie sabe si es  checa, polaca o austriaca. Dice llamarse Paca, pero como es tan flaca, flaquísima, flaca, en la isla la conocen como la vaca flaca.

Las tres llevan coleta , como las buenas poetas.  
Les encantan las glorietas aunque les den agujetas. Allí crecen versos fritos, lo mejor de lo mejorcito para conceder la paz al apetito mas exquisito. Dónde están es un misterio, parece que en cualquier sitio. Más si veis al dragón tragón arrastrar el barrigón y relamer con gustito sus mayúsculos colmillitos, seguidle el rastro un ratito. Os llevará derechitos. Luego probad un poquito.

Puede que para ti, ésto sean meriendas de duendes y duendas sin riendas.
Puede que para ti, ésto sean prendas a las que no atiendas por carecer de ostentosas prebendas.  
Más puede, que si las pruebas, te gusten más que las brevas, las tiendas o las estupendas haciendas.

En un globo encantado por el hechizo de un hipo sin prototipo, hay una isla ignorada.
Flota sin más flotador que el calzador del amor.
Es  una morada de innumerables ventanas, el caserón de la loca   la llaman. Allí habita la poeta de los niños que juegan sin meta y los adultos que no enterraron su cometa. Una poeta de guardia.  Una mujer de verso en pecho sin mas suelo que un invisible techo. Nunca está sola en la sala. Pecea como los ángeles   en un acuario sin adversario, erario o calendario. Con ella  tres reinas magas, de porte literario, celebran cada día su eterno aniversario. 

Burro o patán serás si a conocerla no vas.

Si pretendes acudir olvida el avión, vete en carro y prepárate para un buen cotarro. Pues alli, entre los cacharros hallarás momias con catarro,  pollitos miopes que cansados  de los golpes aprenden a ver con Don Lope, mas allá de su impuesto tope, perros que no saben ladrar pero si recitar. Entonan la  selva en verso con un verbo la mar de terso. También hay camellos cojos que galopan entre enormes fosos gracias a nuevos ojos y una pata  que siempre mete la pata y después siempre la saca y un domador que sin rubor sabe morder al león. Incluso un tigre al que ataron los bigotes para que no te acogotes

Burro o patán serás si a conocerla no vas.
¡A qué esperas! Coje el carro aunque todo sea barro.

Es fácil llegar a su puerta. La encontrarás siempre abierta.
Si te tienta cruzar el umbral, de la garra de la guerra te has de librar, y en eso, mi buen amigo,  nadie te puede ayudar. Se que acoquina con inquina abandonar el corral. Hace tiempo, que uniformados granjeros, nos repiten sin cesar, que un balón para jugar, es  matadero mortal. Unos días  refinado y otros días, los más, brutal. Su garra agarra y desgarra y cuanto más desgarra, más amarra. Más el verbo de un granjero también puede ser andrajero. Permítete al menos dudar. Acaso esa arenga  que tu decisión derrenga, no sea más que un estabulario de parvo parvulario. Hay mucho emisario que clama, más que declama, poemas de suburbio: entonces todo asusta. Es su resabio turbio el maná de los disturbios.

En una isla ignorada, vive  sin guardia, una poeta de guardia. Adora la mermelada. Huele a jazmines y le gustan los festines. Puede acariciar delfines y hablar con colorines. Tiene alergia a las cloacas donde se amontonan penas, peleas y ratas. Es "cangura para todo". Reparte golosinas por las sendas mortecinas. Cuando encuentra un globo roto le prepara un buen bizcocho, y si con eso no vale, como coser apenas sabe, se los lleva a la pájara pinta para que les trasfunda tinta o a Doña Pitu Piturra, que aunque es algo cazurra, nunca jamás les zurra. Burra y buena, la Piturra, les zurcirá una cena de esas que limpian las venas de confusas condenas.

En una isla ignorada vive por siempre sin guardia, una poeta de guardia. Una mujer con dos pechos. Repletos están de versos. Ninguno ileso. Ninguno preso.
Burro o patán seras, si a conocerla no vas.
Despues, si te tienta el umbral, piensa mesa, escribe silla. Es mejor que las cosquillas. Lo sabe cualquier Ardilla. Bueno, también su pandilla.

Ana Isabel Fariña
Grupo B