Duérmete, niño

La sesión del lunes, 30 de mayo, la dedicamos a las nanas, el miedo y el sueño. Nos acercamos de puntillas a la canciones de cuna. Pero antes comentamos algunas cuestiones recogidas en el excelente prólogo de Carmen Riera en "El gran libro de las nanas" (El Aleph), leímos algunos textos del "Libro de nanas" (Editorial Media Vaca) y de "Nanas para dormir desperdicios" de Francisca Aguirre viuda del poeta Félix Grande.
Recordamos la nana de este gran poeta "Nanas para la metralla" dedicada a su hija y comentamos algunas cuestiones relativas a un excelente texto firmado por Federico García Lorca, una conferencia sobre las nanas que dictó en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Dejamos aquí un extracto:

[...] Hace unos años, paseando por las inmediaciones de Granada, oí cantar a una mujer del pueblo mientras dormía a su niño. Siempre había notado la aguda tristeza de las canciones de cuna de nuestro país; pero nunca como entonces sentí esta verdad tan concreta. Al acercarme a la cantora para anotar la canción observé que era una andaluza guapa, alegre sin el menor tic de melancolía; pero una tradición viva obraba en ella y ejecutaba el mandado fielmente, como si escuchara las viejas voces imperiosas que patinaban por su sangre. Desde entonces he procurado recoger canciones de cuna de todos los sitios de España; quise saber de qué modo dormían a sus hijos las mujeres de mi país, y al cabo de un tiempo recibí la impresión de que España usa sus melodías para teñir el primer sueño de sus niños. No se trata de un modelo o de una canción aislada en una región, no; todas las regiones acentúan sus caracteres poéticos y su fondo de tristeza en esta clase de cantos, desde Asturias y Galicia hasta Andalucía y Murcia, pasando por el azafrán y el modo yacente de Castilla.

Existe una canción de cuna europea, suave y monótona, a la cual puede entregarse el niño con toda fruición, desplegando todas sus aptitudes para el sueño. Francia y Alemania ofrecen característicos ejemplos, y entre nosotros, los vascos dan la nota europea con sus nanas de un lirismo idéntico al de las canciones nórdicas, llenas de ternura y amable simplicidad.
La canción de cuna europea no tiene más objeto que dormir al niño, sin que quiera, como la española, herir al mismo tiempo su sensibilidad.
El ritmo y la monotonía de estas canciones de cuna que llamo europeas las pueden hacer aparecer como melancólicas, pero no lo son por sí mismas; son melancólicas accidentalmente, como un chorro de agua o el temblor de unas hojas en determinado momento. No podemos confundir monotonía con melancolía. El cogollo de Europa tiende grandes telones grises ante sus niños para que duerman tranquilamente. Doble virtud de lana y esquila. Con el mayor tacto.
Las canciones de cuna rusas que conozco, aun teniendo el oblicuo y triste rumor eslavo, pómulo y lejanía, de toda su música, no poseen la claridad sin nubes de las españolas, el sesgo profundo, la sencillez patética que nos caracterizan. La tristeza de la canción de cuna rusa puede soportarla el niño, como se soporta un día de niebla detrás de los cristales; pero en España, no. España es el país de los perfiles. No hay términos borrosos por donde se pueda huir al otro mundo. Todo se dibuja y limita de la manera más exacta. Un muerto es más muerto en España que en cualquiera otra parte del mundo. Y el que quiere saltar al sueño se hiere los pies con el filo de una navaja barbera.
No quiero que crean ustedes que vengo a hablar de la España negra, la España trágica, etc., etc., tópico demasiado manoseado y sin eficacia literaria por ahora. Pero el paisaje de las regiones que más trágicamente la representan, que son aquellas donde se habla el castellano, tiene el mismo acento duro, la misma originalidad dramática y el mismo aire enjuto de las canciones que brotan en él. Siempre tendremos que reconocer que la belleza de España no es serena, dulce, reposada, sino ardiente, quemada, excesiva, a veces sin órbita; belleza sin la luz de un esquema inteligente donde apoyarse y que, ciega de su propio resplandor, se rompe la cabeza contra las paredes.
Se puede encontrar en el campo español ritmos sorprendentes o construcciones melódicas llenas de un misterio y una antigüedad que escapa a nuestro dominio; pero nunca encontraremos un solo ritmo elegante, es decir, consciente de sí mismo, que se vaya desarrollando con serenidad querida aunque brote del pico de una llama.
Pero aun dentro de esta tristeza sobria o este furor rítmico España tiene cantos alegres, chanza, bromas, canciones de delicado erotismo y encantadores madrigales. ¿Cómo ha reservado para llamar al sueño del niño lo más sangrante, lo menos adecuado para su delicada sensibilidad?
No debemos olvidar que la canción de cuna está inventada (y sus textos lo expresan) por las pobres mujeres cuyos niños son para ellas una carga, una cruz pesada con la cual muchas veces no pueden. Cada hijo, en vez de ser una alegría, es una pesadumbre, y, naturalmente, no pueden dejar de cantarles, aun en medio de su amor, su desgano de la vida.  [...]

Aquí tenéis la conferencia completa: "Añada. Arrolo. Nana. Vou veri vou"



Propuesta de escritura

El cdNanas contemporáneas (Canciones de ternura en los tiempos del rencor)nos ofrece unas nanas llenas de desesperación ante el incierto futuro de nuestros niños en un tiempo dominado por el odio. Pero detrás de esa desesperación se esconde la belleza que nos hace mirar aún con cierto optimismo hacia adelante.
¿Qué tipo de nana escribiríamos a un bebé de hoy? ¿a qué miedos debe enfrentarse el niño a la hora del sueño? Trata de responder a estas preguntas en un texto. Si es una nana aún mejor.

Aquí están algunos de los trabajos enviados hasta ahora por los participantes en el taller:


Nana

Dada su manifiesta ineptitud para la cosa poética, en un primer momento pensó renunciar a escribir la nana que se le pedía. Julio, sin embargo, nunca fue de reconocerse limitaciones. En este caso menos aún, estando como está Fofi, el nietín de la pequeña; mira tú, si es que se le tenía que haber ocurrido a él eso de la nana, sin que se lo impusieran de obligación.

Pero quién dijo que hayan de ser todos los días iguales; así que, dispuesto el ánimo, se sienta frente al ordenador a negociar con su musa amiga. Veamos, han de ser versos cortos, como se dijo en el taller, cinco/siete sílabas. Un ritmo acompasado, también. Y luego está lo del miedo; pero eso ni hablar, Fofi no ha de sentir miedo, por ahí sí que no pasa. La cadencia, ¿ves?, eso ya es otra cosa; la cadencia bien puede inducir el sueño, se entiende fácil.

El rosario. El rosario podría valer. El rosario que rezaban las monjitas de clausura en sus tiempos de monaguillo. Avemarías repetidas cincuenta veces a estilo mantra. Pero claro, ellas tenían esa voz dulce, limpia...

Y de pronto, el flash. Porque ha sido como un destello, un fogonazo, algo que le ha iluminado. Gracias, musa. Veamos... versos cortos, ritmo, cadencia, y miedo en absoluto... Sí, todo cuadra. De añadido, Fofi tiene casi dos añitos ya, y los niños a esa edad todo lo aprenden; mejor entonces. Por si fuera poco, el soniquete lo recuerda perfectamente, ningún problema tampoco en ese sentido. Toma asiento ya sin más frente al ordenador y teclea sin la menor vacilación, sin dudar un instante como, ¡ay!, en tantas ocasiones. A tirón, así tenía que salirle siempre.

Dos por una es... dos.
Dos por dooos... cuatro.
Dos por treees... seis.
Dos por cuatrooo... ocho.
Dos por cincooo... diez.

Bueno, a lo mejor ya es bastante.

Pascual Martín
Grupo B


Hija de las nubes

Mi pequeña mariposa
cansada está de volar
en el parque de colores
que arrulla la voz del mar

Mi pequeña mariposa
cansada está de volar
entre los juncos de barro
que arrulla la voz del mar

Las estrellas han salido
La luna redonda está
Mi pequeña mariposa
Sus ojitos cierra ya

Sueña linda mariposa
Sueños lindos de verdad
Que los sueños son la tinta
Con la que has de caminar

Un dragón vela tu sueño
Un dragón de fuego y sal
Tiene heridas en las alas
Y aún conjuga el verbo amar

Nació en un arrecife
Como tú, linda Coral,
y con su mirada limpia
ahuyenta la falsedad

Junto a él,  una sirena
no se cansa de peinar
las olas más tenebrosas
con cuentos de luz y paz

Son sus fábulas tan dulces
Como la miel de un panal
Donde todas las abejas
Son las reinas por igual

Mi pequeña mariposa
Cansada está de volar
Mi pequeña mariposa
Sus ojitos  cierra ya

Sueña linda mariposa
Sueños lindos de verdad
Que los sueños son la tinta
con la que has de caminar

Eres hija de las nubes
Que tejió la soledad
Entre las rocas marinas
Con hilos de rabia y pesar.

Caracolillo sin concha
El mundo entero es tu hogar
Pedacito de mi vida
Cierra tus ojitos ya

Un dragón vela tu dicha
La sirena peina el mar.
Las estrellas han salido
El sol calienta otro lar

Sueña linda mariposa
Sueña sueños de verdad
Que los sueños son la tinta
Con la que has de caminar.

Hay sombras en las corrientes
Pocos las ven llegar
Las dirige un pez espada
Disfrazado de Verdad

Te dirá que no hay sirenas
Que en el agua hay que luchar
Que el dragón fue una quimera
Que quien sueña muerto está

No te sumes a su corte
O tus alas perderás
Y sin alas en el parque
Los juncos son de metal.

Mi pequeña mariposa
Cansada esta de volar
Mi pequeña mariposa
Sus ojitos cierra ya

Sueña linda mariposa
Sueños lindos de verdad
Que los sueños son la tinta
Con la que has de caminar

Encontrarás desafíos
Laberintos sin final
Algunos serán infiernos
No sabrás cómo volar

Verás arder tus alitas
En el frio de un glaciar
Serás ciega a los colores
Que contigo siempre están

Mi pequeña Coralina
Nada pasa por llorar
Se pueden tener heridas
Y vivir el verbo amar

Mi pequeña mariposa
Cansada esta de volar
Mi pequeña mariposa
Sus ojitos cierra ya

Sueña linda mariposa
Sueños lindos de verdad
Que los sueños son la tinta
Con la que has de caminar

Caracolillo sin concha
El mundo entero es tu hogar
Un dragón vela tu dicha

La sirena peina el mar

Ana Isabel Fariña
Grupo B


Nana a las BBCs
Dedicada a mis sobrinas-nietas Blanca, Belén y Celia

Nana, nanita, nana.
Nanita, nana.

Duerman mis niñas
todo está en calma.
Velo sus sueños
Acurrucada.

Nana, nanita, nana.

La noche llega
azul celeste
Nana, nanita, nana.

Duerman, descansen,
ya las estrellas
abren sus ojos.

Nana, nanita, nana.

Y me acompañan.
Cantan conmigo,
esta balada.

Nana, nanita, nana.
También la luna,
nos acompaña.

Nana, nanita, nana.

Duerman, reposen
Sueñen, cabalguen,
busquen tesoros,
allá en el alba.

Nana, nanita, nana.

Caperucita,
con Pulgarcito
Hansel y Gretel,
con el flautista.

Todos corriendo,
vienen, ya llegan,
jugar ya quieren,
al escondite.

Nana, nanita, nana.

Ya vais dormidas,
las tres ya estáis.

Nana, nanita, nana.

Celia abre un ojo,
que después cierra,
duerme tranquila,
nada le inquieta.

Nana, nanita, nana.

Ahora es Belén,
la que protesta,
mas enseguida,
respira y sueña.

Nana, nanita, nana.

Ya estoy rendida
seguir no puedo.

Nana, nanita, nana.

Pero Blanquita
“Sueño ligero”
quiere otra historia
que la acompañe,
la lleve al bosque,
para encontrarse
con sus amigos
y allí jugar.

Nana, nanita, nana.
Nana, nanita, nana.

Mª Nieves-C.Martín Magdalena
Grupo B


Nana

El sol ya se esconde,
la luna está aquí,
brillan las estrellas
y tú ya a dormir.

Cierra los ojitos,
lindo querubín,
tu madre te arrulla,
te mece en sus brazos,
suave ronroneo,
cual olas del mar
que con su cadencia
y su melodía
hoy te harán soñar
y en nubes muy blancas,
te recostarás.

Inés Izquierdo
Grupo A


Nanas , cuentos, historias para dormir.
No recuerdo que de pequeño a mí nadie me contara nanas para irme a la cama, ni siquiera cuentos. Uno se dormía de cansancio, después de estar todo el día jugando en la calle. Seguramente, a los niños ricos sus padres les contarían nanas o cuentos con final feliz, tenían tiempo y estaban preparados académicamente. Nuestro padres no andaban con florituras, su problema era trabajar para seguir viviendo.
Yo a mis hijos tampoco les he contado nanas, pero cuando estaba en casa, si he leído miles de cuentos, de tal manera que me dormía a veces antes que ellos, pues trataba de acortarlos saltándome alguna escena, y me lo reprochaban y me tocaba empezar de nuevo, nunca se me olvidarán "Los tres cerditos", me lo sabía de memoria. Otras veces eran ellos los que lloraban por teléfono porqué no estaba en casa por la noche, y me preguntaban donde iba a dormir o que iba a cenar.
Ahora que tengo tiempo para contar nanas, cuentos o historias, mis hijos ya han volado del nido, sus habitaciones están vacías, y me da que me va a pasar como a un amigo, que está aprendiendo inglés a marchas forzada para cuando vengan sus nietos poderlos entender o sino han crecido mucho intentar contarles alguna nana. En mi caso, contar nanas en alemán, creo que debe ser un poco más difícil.

Luis Iglesias
Grupo B


Sueños de mantequilla
Se desvanecen
para dormir al niño
que se despierte.

Con mis lindas canciones
yo le acurruco
para quitarle el miedo
con mis susurros.

Una nana le canto
junto al oído
y sus ojos grandotes
sueñan tranquilos.

Este niño chiquito
duerme en su cuna
con su cara de cielo
de estrella y luna.

Sofía Montero GarcíaGrupo B


Nana

Duérmete mi niño
que en esta patera
te acunan las olas
de la primavera
ea, ea...

Duérmete mi niño
no temas la noche
la mar está en calma
y la luna en el.cielo
guía nuestro rumbo
en busca de un sueño
ea, ea...

Duérmete mi niño
no tengas tú, miedo
las estrellas ríen
y velan tu sueño..
ea, ea...

Rosa Celia GonzálezGrupo B

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